Jueves 24 de mayo del 2018

MENSAJE Y MATERIALES DE LA LIV ASAMBLEA NACIONAL

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- Nuestros Carismas al servicio de la JPIC - Convicciones

- Analisis CIRM

- México Analisis con mirada humanista

 

MENSAJE DE LA LIV ASAMBLEA NACIONAL

NUESTROS CARISMAS AL SERVICIO DE LA JUSTICIA LA PAZ

Y LA INTEGRIDAD DE LA CREACIÓN.

VINO NUEVO EN ODRES NUEVOS”.

 Aguascalientes, Ags., a 29 de abril de 2018

A las Comunidades de Religiosas y Religiosos,

y hermanas y hermanos todos de nuestro México:

Las y los representantes de las Religiosas y los Religiosos de México, nos reunimos en la LIV Asamblea Nacional de la Conferencia de Superiores Mayores de Religiosos de México, del 27 al 29 de abril de 2018, en el centro del país, la Ciudad de Aguascalientes, “la tierra de la gente buena”. Donde dimos continuidad a los acuerdos tomados en las anteriores asambleas de Puebla, Jalapa y Querétaro. Se presentaron los informes correspondientes a las diferentes instancias y conocimos, asimilamos e hicimos nuestro, el Plan Trienal 2017-2020 de la JDN

Acordamos como nuestra prioridad, la promoción de un a vida consagrada al servicio de la justicia, la paz, y la integridad de la creación (JPIC), desde la cultura del encuentro, para la reconstrucción del tejido social y la reconciliación. Iluminados por la cita de Mc 2, 22, “para vino nuevo, odres nuevos”, del documento de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica titulado “Para vino nuevo, odres nuevos..:”

Agradecemos la fraterna presencia de nuestros hermanos Obispos: Mons. Alfonso Miranda, Secretario General de la CEM, Salvador Rangel, responsable de la DIVIC, Herculano Medina Garfias, Auxiliar de Morelia y Vicario de la Vida Consagrada en su Diócesis, Fray José de Jesús González de la Prelatura del Nayar y Encargado de la Pastoral de los Pueblos Originarios y Afromexicanos y del Vicario de la Vida Consagrada de la Diócesis de Aguascalientes, Pbro. Manuel Aranda, en representación de Mons. José María de la Torre Martín.

La metodología de Clamores, Convicciones y Compromisos, nos invita a ser “odres nuevos”, abandonando los “odres viejos”, es decir, renovando costumbres y estructuras, tanto personales como comunitarias, que en nuestra vida consagrada ya no responden a lo que Dios nos pide hoy, para que avance su reino en el mundo.

  1. LOS CLAMORES QUE NOS ATAÑEN:

Haciendo una lectura creyente de la realidad, desde una mirada humanista, de forma cercana y respetuosa, tratando de descubrir las causas que la originan y explican, para poder incidir de manera transformadora y compasiva en ella.

CLAMOR DE LA TIERRA, nuestra casa común, en catástrofe ecológica con despojo y devastación del territorio, tensión entre resistencias comunitarias populares contra el desarrollo salvaje y reconversión de la economía campesina, al modelo agro-industrial.

CLAMOR DE LA HUMANIDAD, nuestra familia, con desigualdad e incertidumbre económica, normalización de la violencia, miedo e indiferencia social, militarización justificada, crisis de inseguridad e impunidad. La problemática de la migración, como lugar teológico.

CLAMOR DE LA POBLACIÓN EMPOBRECIDA, MARGINADA Y EXCLUIDA, concentración de la riqueza y crecimiento de la pobreza y la polarización social, desigualdad entre hombres y mujeres, y discriminación a los jóvenes y a los pueblos originarios.

CLAMOR CIUDADANO, establecimiento de situaciones de guerra, la ausencia de derechos humanos por el narco-estado; elecciones con un escenario complejo y manipulación mediática. La desaparición y cruel extinción de tantas vidas humanas de niños, jóvenes, madres, migrantes, profesionistas, consagradas, sacerdotes y promotores sociales.

CLAMOR DE LA VIDA DIGNA, consumismo, el individualismo frente al bien comunitario, el interés de lo privado sobre lo público y de lo masculino sobre lo femenino y de la inversión extranjera sobre el desarrollo nacional.

CLAMOR POR LA INDIFERENCIA DE LA VIDA CONSAGRADA, religiosos en silencio, peligro de acostumbrarnos, miedo al profetismo.

CLAMOR POR LOGRAR LA INTERCONGREGACIONALIDAD, por la falta de corresponsabilidad y sentido de pertenencia y participación eclesial.

CLAMOR DE LA EXHORTACIÓN APOSTÓLICA “ALÉGRENSE Y REGOCÍJENSE”, a los que son perseguidos por su causa...” GAUDETE ET EXSULTATE.

CLAMOR PARA ACERCARSE A LA REALIDAD CON UNA MIRADA SAMARITANA, viendo y asumiendo la realidad social como HORA DE GRACIA. Reconocer a Jesús en el prójimo y obrar como el buen samaritano. que se encontró a la persona en desgracia a la orilla del camino.

Estos clamores deben verse, como exigencias éticas hacia la acción y como un llamado a despertar el sentido profético de la vida consagrada.

  1. CONVICCIONES QUE NOS INSPIRAN EN LA JUSTICIA, PAZ E INTEGRIDAD DE LA CREACIÓN:

INTEGRIDAD DE LA CREACIÓN.

Pasar de una conciencia de “egosistema” a una de ECOSISTEMA, con mente, corazón y voluntad abiertas, ya que toda la creación es un organismo vivo e interconectado. Supone arriesgarnos a ser vulnerables y a ser pioneros de nuevas prácticas personales y comunitarias.

ESPIRITUALIDAD JUNTO A LOS MÁS VULNERABLES.

Un amor preferencial que encausa nuestras alegrías, esfuerzos y proyectos. Tener los ojos abiertos y el corazón sensible para escuchar al prójimo. Ser conscientes que la JPIC atraviesa todas las dimensiones de nuestra vida. Que surja en nosotros el deseo de comprometernos con pasión y compasión.

LLAMADOS A SER PRESENCIA TRANSFORMADORA COLECTIVA.

Que sea un solo cuerpo eclesial y congregacional, comunitario, viviendo en un espíritu mayor de cooperación y colaboración. . El Papa Francisco nos llama un nuevo paradigma: la fraternidad universal. Desarrollar una nueva mirada crítica y esperanzadora de las cosas y las situaciones. Una mirada integral e integradora. Reconocer que lo diverso o lo diferente no es necesariamente mi contraparte. Atreverse a romper las propias fronteras, incluso congregacionales. Inspirarse en la “LAUDATO SI”, que nos refuerza la conciencia de un origen común.

  1. COMPROMISOS QUE NOS IMPLICAN: reconstruiremos la vida consagrada y el tejido social...

CONSTRUIR COMUNIÓN.

  • Sensibilizar a nuestras congregaciones y a los laicos que colaboran con nosotros, en los clamores, motivar para transmitir el mensaje de la Asamblea y mantener la comunicación con los superiores de la provincia eclesiástica.

  • Integrar en los proyectos congregacionales y pastorales, las líneas de la CIRM.

  • Espiritualidad de comunión integradora en la diversidad como congregaciones, CIRM e Iglesia.

  • Quienes estamos convencidos y motivados para participar, que promovamos el convencimiento y la participación entre quienes no lo hacen.

  • Que la CIRM local, favorezca los medios de comunión con el Vicario de la Vida Religiosa de la diócesis.

ACUÑAR NUEVAS ACTITUDES

  • Implementar formas de cómo cuidar la Tierra.

  • Mantener una actitud corresponsable y constante, con las acciones que la CIRM proponga a favor de la vida JPIC.

  • Impulsar encuentros de “Nuevas Generaciones” por diócesis y que los cursos interreligiosos de formación, promuevan los intercambios.

  • Motivar con los miembros de la CIRM local, a llevar a cabo reuniones periódicas de la Vida Consagrada con el Clero Diocesano.

  • Economía solidaria y finanzas éticas.

FORTALECER PROCESOS

  • Como congregación, ser más participativas en las nuevas maneras que nos ofrece el plan y fortalecer la participación en las redes, destinando personal, desde nuestra pobreza.

  • Crear la red de espiritualidad.

  • Que todo lo formativo tenga como eje JPIC con línea teológica abierta.

  • Trabajar por la intercongregacionalidad, especialmente donde es débil.

TODAS Y TODOS, NOS APROPIAMOS DEL PLAN TRIENAL DE LA JUNTA DIRECTIVA NACIONAL DE LA CIRM.

Hemos discernido juntos cómo servir a nuestro Pueblo, el Espíritu nos ilumina con las armas de la oración y la vida comunitaria, y nos convocan nuestros carismas puestos al servicio de la justicia y la paz -vino nuevo-. Queremos ser reflejo de la presencia de Jesús, viviendo un nuevo Pentecostés con fidelidad creativa, conversión pastoral y solidaridad –odres nuevos- en este contexto de elecciones, despertando el sentido profético de la Vida Consagrada.

Que la “Vida Religiosa en salida”, sea la mejor expresión del rostro y manos de la misericordia de Dios, Padre y Madre, que logren ser riqueza para la Iglesia, Pueblo de Dios en camino.

En el caminar del Pueblo Mexicano, junto con sus pastores, los Obispos, para la celebración del quinto centenario de las apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe, asumimos la actitud de San Juan Diego, representante de los Pueblos Originarios de México, quien confió en las palabras de la Madre del Verdadero Dios por quien se vive: “¿No estás acaso bajo mi regazo? ¿No soy yo tu salud? ¿Qué más has menester?.

 

Hno. José Sánchez Bravo, FMS

Presidente de la CIRM

 

Superioras y Superiores mayores y delegadas permanentes

de los Institutos de la Vida Religiosa en México.