MENSAJE DE LA QUINCUAGÉSIMA QUINTA ASAMBLEA DE LA CIRM

COLIMA, COL., 3, 4 y 5 de mayo de 2019

“Hagan todo lo que él les diga, ya es la hora” Jn 2, 1-11

Inspirados en el icono evangélico para el trienio 18-21 de la CLAR, y en el contexto de la Diócesis de Colima, las Superioras y Superiores Religiosos de México, reunidos en nuestra 55ª. Asamblea, compartimos con nuestras Hermanas y Hermanos religiosos en México, un mensaje pleno de Esperanza.

Ante la realidad nacional y mundial, del cambio de época y de la crisis actual de la Iglesia, parece que el vino se nos agotó, y que “sólo hay tinajas de la vieja tradición” en la Vida Consagrada. Una vez más, María, Madre de la Iglesia y Virgen Prudentísima, observa y advierte. Ella nos hace caer en la cuenta, de que “Ya es la hora”. Nos dice y nos impulsa, con ternura y firmeza al mismo tiempo a: “HACER lo que ÉL nos DIGA”.

¿Y qué es lo que nos dice hoy Jesús? Nos dice…

o Ante la falta del vino de la justicia y la seguridad, viertan su agua en la tinaja de la resistencia por los derechos de los más pobres, las mujeres, los vulnerables y las minorías, venciendo el miedo con compromiso y participación.

o Ante el agotamiento del vino del optimismo, viertan su agua en la tinaja de la esperanza, siendo una “Iglesia en Salida”, que encante y convenza por la profunda alegría que se nutre de la certeza de Cristo Resucitado.

o Ante la falta del vino de la hermandad, viertan su agua en la tinaja de la intercongregacionalidad, del discernimiento por el bien común y del restablecimiento del tejido social.

o Ante el agotamiento del vino de la inclusión, viertan su agua en la tinaja del humanismo y la dignidad de la persona, creada por amor, a imagen y semejanza del Dios Trinidad.

o Ante la falta del vino de la comunión y participación, viertan su agua en la tinaja del trabajo en las redes y comisiones de Migrantes y Trata de Personas, Educación, Salud, Pastoral Misionera, Nuevas Generaciones y las demás que el Pueblo de Dios necesite y el Espíritu nos inspire.

o Ante el agotamiento del vino de la sustentabilidad, viertan su agua en la tinaja del cuidado de la casa común, de la educación de las generaciones actuales y futuras, en los proyectos ecológicamente sustentables y del amor y la responsabilidad por la creación que Dios nos confió.

o Ante la falta del vino de la credibilidad en la Vida Consagrada, viertan su agua en la tinaja de la autenticidad y fidelidad a la Ruah y al carisma fundacional. Al amor al Evangelio y a la pasión por Cristo y por la Humanidad. Al sentido de nuestra vocación, de ese “primer amor”.

Esta es la boda entre el Evangelio y la Humanidad. Jesús, María y otros discípulos son algunos de los invitados.
El maestresala pregunta al novio: ¿por qué reservaste el vino mejor para después?
Se asombra también al comprobar, que aún con la disminución en el número de operarios, la novia, es decir, la humanidad, está atendida, pues son los suficientes, ya que están comprometidos en la tarea, convencidos de que puede más la calidad que la cantidad.

El lugar de la boda se llama SINODALIDAD. La Comunión y la Participación son la manera renovada de construir la Iglesia del siglo XXI. La Vida Consagrada en México es invitada a ponerse en camino, en clave de encuentro, diálogo y discernimiento comunitario y participativo, mirando nuestro entorno de manera contemplativa.

¿Y qué es lo que nos corresponde hacer a nosotros, ante lo que nos dice Jesús?

Desde luego que no se trata sólo de añadir una serie de acciones adicionales, a las que ya realizamos, sino de fortalecer lo que nuestra congregación ya aporta con su carisma y su trabajo a la Iglesia Mexicana, con el oído bien afinado, en lo que Jesús nos dice.

Dispongámonos pues a…

• Escuchar. Acoger las necesidades de nuestro prójimo, y de la creación entera, con oído atento a sus clamores y esperanzas, particularmente a las víctimas de la violencia, el acoso, el maltrato y la injusticia institucionalizada.
• Comprometernos decididamente en ser heraldos de la ESPERANZA, en el medio en el que Dios nos envía, particularmente para los niños y jóvenes.
• Evangelizar el entusiasmo de nuestros hermanos seglares, que muchas veces nos ponen el ejemplo, por sus propias convicciones y la congruencia con sus acciones.
• Dejar todo lo tóxico al interior de nuestras comunidades, y entre nuestras congregaciones, y en la relación con nuestros pastores, por un espíritu de colegialidad.
• Participar en el PLAN GLOBAL PASTORAL, de la Conferencia del Episcopado Mexicano, con las acciones que nos correspondan y en diálogo permanente con nuestros Hermanos Obispos, privilegiando la unidad de la Iglesia.
• Transformar con nuestro liderazgo, el ambiente que nos rodea, con una decidida nueva cultura de la protección de los menores, y de las personas vulnerables, para que encuentren en la Vida Consagrada, esa dimensión místico-profética que nos debe caracterizar.

María, personaje central de este episodio del Evangelio, también sea nuestro referente para la Vida Consagrada en México, y el vínculo que nos trae a Jesús, quien nos habla al través de los acontecimientos y nos ilumina con su “Buena Nueva”. YA ES LA HORA.

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