CAMPAMENTO DE NUEVAS GENERACIONES – GUADALAJARA

BREVE CRONICA

Llevamos este tesoro en vasijas de barro…”

Las Palabras del apóstol Pablo han resonado en nuestro corazón en este fin de semana de campamento de Nuevas Generaciones, donde participamos alrededor de 83 religiosas y religiosos, de 21 comunidades o congregaciones diferentes.

La aventura inició desde que, entre maletas, comida, cobijas, saludos… nos reunimos en el atrio del Templo Expiatorio de Guadalajara para salir, rumbo al Cerro del Copo para la experiencia de campamento.

Quizá alguna(o)s jamás habíamos armado una tienda de campaña, pero aquí parecíamos expertos, la sonrisa en los rostros de cada uno han reflejado la apertura a lo nuevo, a las sorpresas de Dios y a la riqueza de compartir.

¿Cómo estoy? La pregunta más simple y más profunda con la que inició la reflexión del P. Juan Carlos Solís, sdb, quien de manera sencilla nos fue conduciendo en la interesante aventura de ubicar nuestras fragilidades y fortalezas, darles nombre, saber compartir las propias y acoger, sin juzgar, las del hermano (a).

Ser frágil es tener la posibilidad de romperse, doblegarse, desmoronarse…pero también puede convertirse en posibilidad de hacerse fuerte, de dejar que la fuerza de Cristo sostenga aquello por nuestra cuenta no podríamos.

Basta ya de una vida religiosa vista como perfecta, cuidado de caer en el extremo de suprimir o reprimir la debilidad…y más aún, cuidado con relativizar y pensar que “así somos de frágiles” y no podemos cambiar. Nuestra tarea es llegar a encontrar el medio: Dios no quiere personas perfectas, quiere personas que amen y se dejen amar. Por eso toda experiencia, solo cobrará sentido si se interpreta en clave de amor.

La fuerza y la debilidad, como el trigo y la cizaña, han crecido con nosotros, en nuestra historia personal y vocacional, por eso con alegría compartimos esos momentos clave en la aventura del llamado de Dios a la vida consagrada.

Por la tarde, la emoción del rally, entre globos, donas, porras y carreras…fue interrumpido por la inesperada lluvia, que además nos hizo cambiar nuestras tiendas, fogata, etc…pero ni siquiera eso nos detuvo. El ambiente se prendió con la presentación de los talentos de cada equipo que sacó lo mejor de sí. Y ahora sí, como dice la canción: nos dieron las diez y las once, las doce y la una…hasta que el auditorio se convirtió en nuestro lugar para acampar y todo lo compartido que movió emociones, sentimientos, experiencias…se recogió en un merecido descanso.

En la mañana fresca del domingo, que nos recuerda la resurrección de Jesús, nos dispusimos para iniciar la búsqueda del tesoro…sí, el tesoro por el que fuimos capaces de vender todo lo que teníamos y comprar ese campo. En un momento de silencio meditativo, tomamos conciencia de que mi fragilidad es portadora de un tesoro que muchas veces pierdo de vista, y por eso me enfado, me enojo, me aislo y pierdo sentido a lo que hago y lo que soy.

La vida y frases de algunos santos y personas significativas, iluminaron la búsqueda de ese tesoro, pero éste cobra nuevo valor y sentido cuando se comparte, cuando me siento con otros “en camino”, y en “movimiento”…así, como compañeros en la lucha por responder a Dios, compartimos esas maneras tan originales en que la fuerza de Dios se ha manifestado en nuestra vida, mientras recorrimos las veredas de este precioso Cerro del Copo.

La comunidad de Jesús estuvo integrada por seres frágiles, con limitaciones…pero a quienes les confió la misión de continuar su obra en el mundo. Noé, Pedro, Pablo, Martha, Tomás, Sara…grandes figuras que en su fragilidad se dejaron envolver por la fuerza de Dios que se ha hecho historia de salvación para nosotros.

Y para cerrar con broche de oro, hemos concluido con el banquete de la Palabra y de la Eucaristía, en la que alabamos a Dios por todo lo vivido. Para recordar la experiencia, llevamos ahora el signo del barro frágil y dócil, que contiene el tesoro del Dios vivo, incluyente, misericordioso, atento y cercano, que quiere sostener nuestras debilidades y convertirlas en fortalezas, para que lleguemos a decir como el apóstol Pablo: “Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”.

Cerro del Copo, 26 de mayo 2019

Un comentario

  1. ¡ FELICIDADES A LOS ORGANIZADORES Y A TODOS LOS QUE HICIERON POSIBLE ESTE CAMPAMENTO¡
    SE PERCIBE POR LOS COMENTARIOS QUE DIO BUENOS FRUTOS. Y CÓMO NO HABÍA DE DARLOS SI LA FUERZA VIENE DE LA “VID” QUE ALIMENTA Y DA VIDA, CONSERVANDO LA FORTALEZA A LOS SARMIENTOS FUERTES E INYECTÁNDOSELA A LOS DÉBILES. MUCHO ANIMO, A SEGUIR ADELANTE SIENDO GENEROSOS A LA INVITACION DE JESUS. QUE SIGAN EXPERIENCIAS VIVAS COMO ESTAS. MARIA LOS ACOMPAÑA.

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