Mensaje con relación a los hechos ocurridos en Torreón

Ciudad de México a 13 de enero del 2020.

A 72 horas de los acontecimientos ocurridos en un centro educativo en Torreón Coahuila, la Presidencia y el Secretario General de la CEM, el Arzobispo de la Provincia de Durango y Presidente de la Comisión de Pastoral Profética; el Responsable de la Dimensión de Pastoral Educativa y de Cultura, así como el mismo Obispo de Torreón, Mons. Luis Martín Barraza Beltrán, queremos ofrecer un mensaje de solidaridad, aliento y camino pastoral.

1. Reiteramos nuestras más sentidas condolencias a los familiares, comunidad educativa, así como a la sociedad de Torreón, por los tristes fallecimientos y por las personas que han quedado lesionadas en el cuerpo y el espíritu.

2. Como Iglesia en México, ofrecemos de nueva cuenta la reflexión contenida en los Documentos de la Conferencia del Episcopado Mexicano: “Educar para una nueva sociedad” y “Que en Cristo nuestra paz, México tenga vida digna”. Derivado de estos esfuerzos, también ofrecemos los “Talleres de educación para padres de familia al servicio de una nueva sociedad”, así como otras iniciativas para promover el perdón, la reconciliación y la paz.

3. El Papa Francisco ha desarrollado una reflexión muy amplia sobre los desafíos de una “emergencia educativa”, mismos que ofrecerá como camino para hacer una propuesta de servicio concreto a la humanidad, con el Pacto Educativo Global que se firmará en la Ciudad del Vaticano el próximo 14 de mayo, con líderes provenientes de los sectores académico, social, gubernamental, organismos internacionales especializados en la materia educativa, así como representantes de distintas religiones.

4. Ofrecemos con sencillez las siguientes líneas de reflexión y exhortamos a todos a pasar de la consternación a la acción propositiva. Reflexión y acción conjuntas, nos puedan ayudar como sociedad para fomentar un diálogo constructivo sobre este acontecimiento:

a) La educación es una tarea de todos, no sólo de las instituciones escolares. Educar requiere una alianza social que nos permita construir una “aldea educativa”[1] en la que cada persona pueda comprender el sentido de su misma persona, el entorno natural y cultural del que participa, así  como de las instituciones humanas básicas  (familia, organismos intermedios, empresa, gobierno, comunidad internacional, sindicatos, etc.), con el fin de que sepa encontrarse en ellas y las promueva. Es urgente concentrarse en los destinatarios de la educación, que son los niños, niñas, adolescentes y jóvenes.

b) Educar es una tarea que implica, principalmente, formar de manera integral la vida interior del ser humano: su razón e inteligencia, afectos y pasiones, memoria, imaginación, en una dinámica humana, cercana y solidaria. Por lo tanto, nuestra tarea es recuperar la centralidad de la persona humana en la vida educativa de la familia, la escuela y la sociedad.

c) Es urgente dedicar los más altos y mejores recursos humanos y materiales a la educación, principalmente en el ambiente familiar, escolar y social. Hoy nuestros niños y jóvenes requieren una alianza educativa entre el mundo académico formal y el no formal, en el que se encuentra el desarrollo del arte, el deporte, el escultismo, la vida religiosa y cultural. Ellos necesitan en su tiempo no escolar, de estos espacios para encontrarse en relación, diálogo y constante encuentro con los demás, en donde puedan verificar su existencia en el bien, la verdad y la bondad.

d) Llamamos a los padres de familia a renovarse en su responsabilidad de ser los primeros educadores de sus hijos, y dialogar en todo momento con las autoridades escolares, con el fin de articular un seguimiento continuo y permanente sobre los contenidos y métodos educativos para respaldarse mutuamente en sus tareas.

e) A los maestros, protagonistas insustituibles de la educación formal, les expresamos nuestra más alta estima, y les llamamos a renovar su vocación de servicio y de entrega, impulsando esfuerzos de legítima asociación y promoción para responder de mejor manera ante este Cambio de Época que nos toca vivir.

f) Como sociedad global, tenemos el gran desafío de construir una humanidad que revierta la cultura de la muerte, con sus múltiples expresiones (corrupción, violencia, consumo, destrucción del planeta, indiferencia, desprecio de la vida humana, entre otras), en una cultura de la vida, el cuidado, la solidaridad y la restauración de las relaciones humanas, el planeta, la democracia y el pleno Estado de Derecho.

Nos comprometemos, nuevamente, a ser una Iglesia que continúe la labor de promover la dignidad humana, a través de la formación de cada persona, atendiendo a su ser que es relación, encuentro y trascendencia.

Rogamos a Jesucristo, Señor y Maestro, nos dé la fuerza para escucharlo, seguirlo y participarlo a nuestros hermanos, con claridad y generosidad. A María Santísima de Guadalupe, imploramos su intercesión materna, con gratitud y afecto filial.

 

+ Rogelio Cabrera López

Arzobispo de Monterrey y

Presidente de la CEM

+ Alfonso G. Miranda Guardiola

 Obispo Auxiliar de Monterrey y

 Secretario General de la CEM

+ Faustino Armendáriz Jiménez

Arzobispo de Durango y

 Presidente de la Comisión

 de Pastoral Profética

+ Luis Martín Barraza Beltrán

Obispo de Torreón

+ Enrique Díaz Díaz

Obispo de Irapuato y

Responsable de la Dimensión

de Pastoral Educativa y de Cultura

 de la CEM

 

 


[1] Cfr. Mensaje del Papa Francisco en la Convocatoria para el Pacto Educativo Global, a través de un video que se distribuyó el día 12 de septiembre del 2019.

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