Mensaje Final LVII Asamblea Nacional CIRM

“Anda y pon todo tu esfuerzo”
LVII Asamblea Nacional de la CIRM

En Ocotlán, Tlaxcala, México, nos hemos congregado alrededor de 100 superioras/as de congregaciones religiosas de nuestro país, para celebrar nuestra LVII Asamblea Nacional, con olor a Martirio; con dolor y muchas interrogantes, pero con confianza en el Dios de la vida, que no deja de acompañarnos, ni deja de mostrarnos su amor y misericordia. Le hemos reconocido en la acogida de este pueblo sencillo y generoso; pequeño, pero signo de resistencia y con la presencia cercana del Sr. Obispo, Julio Cesar Salcedo Aquino, responsable de la Dimensión Episcopal para la Vida Consagrada y cuarto obispo de esta entrañable Diócesis.

En nuestra asamblea hemos tenido muy presente, el lamentable hecho de la muerte de nuestros hermanos Jesuitas, un caso entre muchos que se suma a los más de cien mil asesinatos dolosos de este sexenio y  que refleja el estado de descomposición del tejido social que vivimos en nuestro país desde hace muchos años y gobiernos; situación que nos invita a caminar juntos y juntas en la pacificación, con cercanía, compasión y ternura y sin renunciar a nuestro talante profético que tenemos como Vida Consagrada.

Reunidos muy cerca de la Basílica de nuestra Señora de Ocotlán, hemos orado y reflexionado en el contexto de preparación del V centenario del acontecimiento Guadalupano, sobre la figura de san Juan Diego, personaje que se nos presenta como Icono de identificación y expresión del horizonte inspirador para la CIRM en el trienio 2021-2024.

Con las palabras que nuestra Señora de Guadalupe dirige a Juan Diego “Anda y pon todo tu esfuerzo”, la Vida Religiosa en México queremos responder a los desafíos actuales que enfrenta nuestro mundo, con una verdadera conversión teológica, pastoral y eclesial y fomentando la cultura del encuentro a la manera de Jesús, que se abre a lo diverso para mostrarnos la dignidad del hombre y de la mujer,  llamados a la reconstrucción de las relaciones sociales, para hacer posible la fraternidad universal, basada en la justicia y solidaridad con los más vulnerables de nuestro país.

Juan Diego nos muestra un modelo de resiliencia que nos lleva a no perder la esperanza en medio de la crisis humanitaria, noche oscura, que estamos llamados a transformar, desde la fe, con la certeza, de que la Vida en Dios es esencial para nuestro mundo, que está llamado a seguir buscando las cosas divinas y no desfallecer.

En comunión con la Vida Religiosa de América Latina y el Caribe, hacemos nuestra la inspiración de las “Mujeres del Alba” en la mañana de la resurrección, que dan testimonio de la presencia viva de nuestro Señor Jesús. Así, nosotras y nosotros queremos ser testigos del Dios de la vida cuya última palabra no es la muerte, sino la vida, que quiere surcar la noche, caminando en esperanza, con alegría y dando sentido a nuestra vocación y misión.

Como CIRM queremos agradecer el gran don que se nos ha dado como Vida Consagrada y corresponder, caminando en sinodalidad con la CLAR, la  DIVIC y otras instancias impulsando en todas las acciones la espiritualidad, articulando contemplación acción, fortaleciendo los proyectos inter-congregacionales, trabajando por la paz con justicia e integridad de la creación, impulsando el valor de la vida favoreciendo la cultura del cuidado de cada uno y de los otros y promoviendo una economía sostenible y solidaria.

  • Agradecemos a todas las hermanas y hermanos que han participado en la LVII asamblea Nacional de la CIRM, a la Vida Consagrada de la diócesis que a través de la CIRM Local y la Vicaría de la Vida Consagrada han hecho posible este encuentro. Nos ponemos bajo los ojos misericordiosos de nuestra Señora de Ocotlán, y asumimos el mandato: “Anda y pon todo tu esfuerzo”.  

Ocotlán, Tlaxcala, 3 de julio de 2022 

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