El pasado 25 de junio, el Centro Universitario México fue sede de un significativo encuentro entre el Sr. Cardenal Ángel Fernández Artime, SDB, y miembros de la vida consagrada. Fue un espacio de cercanía, reflexión, diálogo transparente y esperanza en el contexto actual de la vida religiosa.

El P. José Luis Loyola Abogado, MSpS, presidente de la CIRM, abrió el evento agradeciendo la presencia de todos y todas las asistentes, subrayando la relevancia de la visita de Mons. Ángel F. Artime SDB a nuestro país, donde se encontró también con la vida consagrada de la CIRM de Guadalajara.
La Hna. Clara Malo C. RSCJ inició la jornada con una oración y la lectura del Evangelio según San Juan (Jn 3, 1-21), invitando al silencio interior y a la reflexión.
El Hno. Luis Felipe González R. FMS lo presentó brevemente:
El P. Ángel nació en España, en 1960, pertenece a la Sociedad de Don Bosco, Salesianos. Tiene estudios eclesiásticos, de teología pastoral, de filosofía y pedagogía. Es religioso desde 1978 y fue ordenado sacerdote en 1987. Además de trabajar en obras educativas de la Congregación, fue miembro del Consejo Provincial y Provincial en la Provincia de León; fue Provincial en la Inspectoría Argentina Sur. Fue electo como Rector Mayor por el 27º Capítulo General de los Salesianos. Participó en la XV Asamblea General del Sínodo de los Obispos. Fue nombrado Cardenal en 2023. Desde el 4 de octubre de 2023 es miembro del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada
y las Sociedades de Vida Apostólica; el 6 de enero de 2025 el Papa Francisco lo nombró Pro-Prefecto de este Dicasterio.
Desde el primer momento, el P. Ángel se comunicó con la Asamblea de manera sencilla y profunda.
Planteó preguntas para conocer la percepción de los asistentes sobre el presente y el futuro de la vida consagrada. Cuando preguntó si este futuro parecía prometedor, el 90% respondió negativamente. Ante ello, el Cardenal expresó que, si bien las estadísticas no son alentadoras, la vida consagrada sigue siendo una fuente viva de esperanza. Subrayó que lo verdaderamente importante no es la cantidad, sino el testimonio que damos como consagrados y consagradas.
Reconoció una disminución en las vocaciones (aproximadamente 743,000 consagrados a nivel mundial) y enfatizó la importancia de la significatividad.
Destacó la fragilidad de la vida consagrada, evidenciada por el cierre de monasterios en España e Italia, por el número de dispensas de votos que llegan al Dicasterio, y la necesidad de que los superiores acompañen esta fragilidad, animando a las vocaciones a no buscar seguridad, sino a «jugarse la vida» por Dios, Presencia que nos sostiene y no falla. Resaltó la importancia de la libertad en Dios frente a las cargas de edificios y obras, y la necesidad de transformar la «pequeñez» en vida.
Llamó la atención sobre el miedo en los Consejos y la dificultad que experimentan al ser impopulares. Enfatizó que la vida consagrada sufre de una falta de Dios, instando a que Cristo sea el centro de nuestras vidas evitando la rigidez y el fundamentalismo. Habló también de la dificultad para ceder poder a los laicos.
Subrayó la relevancia de optar por los pobres y vivir en comunidades auténticamente fraternas, lamentando la falta de caridad y alegría en la vida comunitaria que debería ser más atractiva. Instó a preguntarnos dónde debemos estar hoy y a sentir el dolor de las familias.
Convocó a la valentía, la honestidad y la transparencia, advirtiendo sobre las «medias verdades» y la falta de sinceridad en la vida consagrada.
Finalmente, animó a los presentes a acercarse a los jóvenes con libertad y verdad, planteándoles desafíos, y a reconocer el bien que hace la vida consagrada, con su misión de instaurar el Reino de Dios.
Monseñor Ángel Fernández Artime, cerró el encuentro agradeciendo la participación de todos y todas, animando a no caer en el pesimismo sino seguir caminando con esperanza, “la vida religiosa no se acabará” expresó con entusiasmo.
En resumen, fue un encuentro que ofreció un espacio profundo para confrontar la realidad de la vida consagrada, sin perder la mirada confiada y el impulso por avanzar con autenticidad y fraternidad.
Ciudad de México a 14 de julio de 2025
