Asunto: Pronunciamiento público para la prevención de la Trata de Personas en el contexto del Mundial de Fútbol 2026
A las Autoridades del Estado Mexicano, y a las Diversas Instancias de la Sociedad en General
P R E S E N TE.
La Red RAHAMIM México, integrada por mujeres y hombres de vida consagrada y laical, ¡Alzamos la Voz! desde nuestra misión evangelizadora y humanitaria para alerta y convocar a unir esfuerzos Contra la Trata de Personas, la explotación sexual y otros tipos de violencia que pueden intensificarse en contextos de alta movilidad y concentraciones masivas de visitantes nacionales e internacionales, como las que conlleva la realización del Mundial de Fútbol 2026 en nuestro país.
Estos eventos deportivos deben significar una experiencia de hermandad, alegría y unión; sin embargo, la euforia puede ocultar una realidad urgente: La Afirmación de que La Vida y la Dignidad No Son Negociables. Ningún torneo ni ninguna derrama económica justifica que niñas, niños, adolescentes, jóvenes, hombres y mujeres, o personas en movilidad humana, sean tratados como mercancía. Mientras las miradas están puestas en la cancha, no dejemos que el dolor sea invisible.
Les saludamos con gusto y les comaprtimos el enlace para descargar las presentaciones de nuestra reciente Sesión Presencial de Actualización para Ecónomas y Ecónomos de la CIRM realizada el 25 y 26 de abril de 2026.
Agradecemos a todas las personas que nos acompañaron y deseamos que este material sea de utilidad en el servicio que realizan en sus comunidades.
En la penumbra de la noche, Nicodemo se acerca a Jesús arrastrando sus certezas cansadas y sus preguntas más hondas. Su historia es, en muchos sentidos, la historia de nuestras propias comunidades religiosas. Hemos caminado largas jornadas, hemos levantado obras maravillosas y nuestros muros han sido testigos de cómo el Evangelio se hacía carne en medio de los pueblos.
Pero hoy, al mirar esos mismos espacios —casas que se van quedando vacías, terrenos que cuesta sostener, estructuras que reclaman regularización—, es inevitable que, al igual que Nicodemo, nos asalte la incertidumbre y nos preguntemos: ¿Cómo podemos seguir dando vida cuando las fuerzas y las estructuras tradicionales parecen agotarse? ¿Cómo puede un patrimonio antiguo volver a nacer?
El claroscuro de nuestros espacios
Administrar los bienes inmuebles en la Vida Religiosa actual no es una simple tarea de oficina o de contabilidad; es un auténtico desafío espiritual. A veces, la presión económica, los laberintos legales o el desgaste cotidiano nos hacen contemplar nuestros edificios como una carga pesada o un problema sin salida. Surge entonces la tentación de la nostalgia —añorar los tiempos en que las aulas y las estancias rebosaban de actividad— o, en el extremo opuesto, la tentación del desprendimiento apresurado, pensando que la única solución viable es vender, cerrar o resignarse a perder la memoria de lo que fuimos.
Sin embargo, el icono de Nicodemo nos regala una clave transformadora: lo anterior ya no da respuesta, pero lo nuevo todavía no da seguridad. Estamos justo ahí, en ese umbral, en ese claroscuro donde la noche empieza a intuir la aurora. Y es precisamente en esta vulnerabilidad donde el Espíritu nos susurra que los bienes que heredamos no son piezas de museo destinadas a desgastarse, sino semillas vivas que hoy necesitan romper su cáscara para volver a germinar.
Cuidar el patrimonio es proteger la profecía
Hacer que nuestro patrimonio inmobiliario «nazca de nuevo» significa cambiar la mirada. No se trata de aferrarnos a las estructuras por mera seguridad institucional, sino de redescubrir el valor sagrado de la corresponsabilidad. Cada ladrillo, cada huerto, cada espacio comunitario fue fruto de la providencia y del sudor de quienes nos precedieron. Son bienes confiados para la misión, y cuidarlos con inteligencia, audacia y fidelidad legal es una forma profunda de cuidar y proteger la vida en el desborde del amor.
La creatividad evangélica nos demuestra que existen rutas alternativas a la pérdida o la venta desarticulada. Hoy es posible regularizar, proteger, invertir y optimizar nuestros inmuebles para que vuelvan a ser sostenibles y, sobre todo, para que sigan sirviendo al carisma en los nuevos escenarios eclesiales y sociales.
El patrimonio de nuestras comunidades no es una carga del pasado, sino la semilla que sostiene la misión del mañana»
Un ala vacía puede convertirse en un centro de escucha; un terreno puede ser un pulmón verde para la ecología integral; una casa antigua puede transformarse en un espacio sinodal de encuentro intercongregacional o de servicio a los más vulnerables.
Para que la madera vuelva a dar fruto, a veces hay que aprender el arte de la poda; para que los muros sigan albergando vida, necesitamos aprender a gestionarlos desde la sabiduría, la circularidad y las herramientas que el mundo actual nos ofrece.
Una invitación a transitar juntos el umbral
Sabemos que dar este paso no siempre es fácil y que el miedo a lo desconocido puede paralizarnos. Por eso, no estamos llamados a hacer este itinerario a solas. Como Vida Religiosa en México, queremos encontrarnos, escucharnos y dotarnos de las herramientas necesarias para perder el miedo a la gestión de nuestros bienes.
Te invitamos con inmensa alegría a participar en nuestro próximo Curso de Regularización, Protección y Aprovechamiento del Patrimonio Inmobiliario de Congregaciones Religiosas. Este no será solo un espacio de leyes, reglamentos o finanzas; será un esapcio de discernimiento práctico y fraterno. Un lugar donde expertos cercanos nos guiarán para encontrar soluciones reales, viables y creativas para que tu congregación pueda aprovechar y hacer rendir su patrimonio sin necesidad de venderlo ni perderlo.
Dejemos que el Maestro disipe las noches de la preocupación administrativa. Vengamos con nuestras preguntas de «Nicodemo» y atrevámonos a aprender juntos cómo hacer que nuestras casas y obras vuelvan a llenarse de la brisa fresca del Espíritu. Porque el patrimonio de la Vida Consagrada no es el recuerdo de lo que fuimos, sino la plataforma desde la cual el Reino sigue naciendo hoy.
✨Para conocer más detalles de fechas, horas y costos da Click en la Convocatoria✨ Caminemos juntos hacia una administración evangélica, profesional y llena de esperanza.
Del 01 al 03 de mayo de 2026 nos reunimos en el Puerto de Veracruz para celebrar la LXI Asamblea Nacional de la CIRM bajo el lema «Como Vida Religiosa, renacer del Espíritu en clave sinodal».
Con una participacion de más de 200 Superioras/es Mayores, Delegadas/os, y representantes de organismos que integran la CIRM nuestros días de encuentro transcurrieron marcados por la sinodalidad y la soro-fraternidad.
El Puerto de Veracruz, puerta de la fe cristiana, donde comenzó a florecer la evangelización en México hace 500 años, fue un magnífico escenario para compartir, como consagradas y consagrados, nuestra propia experiencia de Dios desde la diversidad de carismas que brotan de la acción del Espíritu Santo en la Iglesia. Ha sido una ocasión muy propicia para abrazar el llamado a ser faros de luz y de esperanza para la humanidad sufriente y herida.
Nuestro profundo agradecimiento a la CIRM-Veracruz, al Instituto Rougier y a la Pastoral Juvenil que nos apoyaron en todo momento.
Te invitamos a visitar nuestra galeria fotográfica y descargar el material de estos días de encuentro.
Hay lugares que son puertas. Veracruz, con el murmullo de sus olas y su historia como «puerta de la fe», fue el escenario donde más de un centenar de Superioras y Superiores Mayores nos reunimos del 1 al 3 de mayo de 2026. En esta LXI Asamblea Nacional de la CIRM, no solo compartimos acuerdos; compartimos la vida que late bajo la diversidad de nuestros carismas.
El desafío de Nicodemo en tiempos de claroscuro. Como Nicodemo, nos acercamos a Jesús en medio de la noche. Vivimos tiempos de «claroscuro», marcados por la violencia, la desigualdad y la incertidumbre en nuestros pueblos. Pero es precisamente en esa oscuridad donde la semilla germina en silencio. El mensaje de la Asamblea es claro: estamos llamados a «nacer de nuevo» (Jn 3, 3). No se trata de repetir el pasado, sino de tener la osadía de dejar que el Espíritu haga «nuevas todas las cosas».
Hacia una sinodalidad que se hace gesto. La sinodalidad no puede quedarse en un discurso académico. La Vida Religiosa en México hoy siente la urgencia de «sinodalizarlo todo»: desde nuestra economía y gobierno hasta nuestra mística y nuestras relaciones cotidianas. Queremos ser faros de luz para una humanidad herida, transitando de la autorreferencialidad al encuentro profético en las periferias.
Tres llamadas para el camino:
Abrazar la minoridad: Reconocer nuestra fragilidad no como derrota, sino como el espacio donde Dios actúa.
Cuidar la vida: Ser artesanos de espacios de acogida, compasión y paz ante la cultura del descarte.
Caminar juntos: Pasar de la teoría a la práctica de la sinodalidad, escuchando los clamores de la tierra y de los pobres.
Regresamos de Veracruz con una convicción: ¡Volvamos a Jesús y volvamos al Reino! Te invitamos a leer y dejarte interpelar por el Mensaje Final de nuestra Asamblea.